Sunday, May 18, 2008

Redactar

Redactar: el encanto del viaje compartido

Un libro que ayudará al lector a mejorar su redacción.

Por Melissa Figueroa

Idalia Cordero Cuevas nos invita a disfrutar del “encanto del viaje compartido” mientras se aprende a redactar con precisión. Con años de experiencia impartiendo talleres de redacción bajo el auspicio del Centro de Excelencia Académica en la Universidad de Puerto Rico, la autora de ‘Redacción: construyendo sentido pieza a pieza’ nos ofrece un itinerario de destrezas gramaticales enfocadas en los errores más comunes de redactores y hablantes. Cordero, quien también ha publicado ‘Comunicación 1 y 2’, nos regala un texto elaborado durante años. El libro conserva la estructura original del manual que la autora utilizaba en sus talleres, aunque sus páginas están impregnadas del tono refrescante y humorístico que caracteriza a la autora.

El texto se divide en tres unidades. En la primera se exploran los signos de puntuación. En la segunda, se analiza la concordancia entre número y persona. Cordero expone la ‘teoría de contagio’ para explicar los errores de concordancia: “Por formar parte de modificadores, estos últimos elementos se hallan más próximos al núcleo del predicado, que el núcleo del sujeto mismo, lo cual propicia que se produzca un fenómeno de ‘contagio’”. La autora desmenuza las oraciones, asignándoles números aritméticos que designan las funciones sintácticas. En la tercera y última unidad, se abordan los errores de concordancia en oraciones compuestas subordinadas.

Todas las unidades comienzan con una prueba diagnóstica. Las unidades contienen ejercicios de prácticas y una prueba de aprovechamiento: ambos instrumentos con sus respectivas respuestas. Es importante aclarar que el texto de Cordero es un laboratorio de práctica donde el estudiante aprende a redactar correctamente mientras analiza y produce el lenguaje. Cordero explica con sencillez y se dirige a un “amable interlocutor”, lo que fomenta la confianza del estudiante que se acerca al libro.

Al final del texto se incluyen cinco apéndices. Estos apéndices aclaran posibles dudas que se hayan suscitado al explorar las unidades. Cordero es muy consciente de que su lector no ha tenido la oportunidad de asistir a sus talleres. Por tanto, los apéndices pretenden aclarar y subsanar esta distancia entre el estudiante y la redactora. En ellos se explica cómo hacer un análisis sintáctico; se aclaran los verboides; se enfatiza el uso de preposiciones en la subordinación; se expone lo que es una oración subordinada y se especifica que no todos los “que” son pronombres relativos.

Cordero muestra un conocimiento del lenguaje intuitivo, natural y no gramatical-libresco, lo que la acerca, de manera instintiva, a la teoría de Diane Larsen-Freeman, en su libro ‘Teaching Language: From Grammar to Grammaring’: la gramática no se sabe, más bien, se hace. Su dinamismo nos permite hacer elecciones; por tanto, aunque las reglas no siempre sean racionales, nos brindan seguridad. Con ‘Redacción: construyendo sentido pieza a pieza’, Cordero nos lleva a puerto seguro: redactar correctamente mientras se disfruta de la escritura.

Publicado en El Nuevo Día el 2 de marzo de 2008

Matador de brújulas


Matador de brújulas

Ramos Escobar, José Luis, La Editorial, Universidad de Puerto Rico, San Juan, 2006, 103 págs.

Una brújula siempre señala al norte para orientar al viajero. En su última novela Matador de brújulas, José Luis Ramos Escobar subvierte esa función positiva de la brújula para replantear su noción de Historia. La brújula, al marcar un camino determinado, desprovee al viajero de la aventura que provoca un viaje sin dirección. La brújula es la enemiga por excelencia del flâneur.

Ramos Escobar, quien ha tomado el título de una cita de Julio Cortázar, presenta la Historia como una búsqueda sin propósito fijo y sin brújulas: “Viajará sin saber hacia dónde, guiado por manos extrañas, vivirá sin vivir días y noches idénticos, habrá soles de medianoche o batallas de vientos testarudos y él permanecerá ajeno a todo, abismado en su prisión física y mental “(66). Desde luego, resuenan ecos de la “nave al garete” de Antonio S. Pedreira. La voz narrativa presenta a un hombre que se lanza a un viaje sin rumbo en un presente perpetuo y en el cual oscila entre el pasado y el futuro. El texto presenta diferentes sucesos de la historia de Puerto Rico desde una perspectiva novelada: la trata de esclavos, el ataque y el sucesivo incendio de San Juan a mano de los holandeses en 1625, el motín en la cárcel La Princesa liderado por Carlos La Sombra. Incluso, aparece un personaje de nombre Baltasar Montañez, quien nos recuerda el mítico personaje de Edgardo Rodríguez Juliá, en La renuncia del héroe Baltasar. Si la voz narrativa presenta estos hechos desde una óptica fragmentada es porque quiere mostrar la Historia no como un ente totalizador, sino desde sus propias fracturas. De ahí que lo ocular, aspecto importante en la trama, no presente una perspectiva global de los sucesos que narra.

Matador de brújulas es una novela sencilla en su forma, pero profunda en su contenido. El viaje que el hombre inicia es un viaje a sí mismo. El narrador está muy consciente de que, para llegar al fondo de las cosas, hay que matar todas las brújulas y lanzarse a la aventura.

Centro

Centro. Journal of the Center for Puerto Rican Studies (XIX. I, Spring 2007)

Totti, Xavier F., Centro de Estudios Puertorriqueños en Hunter Collage, City University of New York, 2007, 428 págs.

El último número de Centro. Journal of the Center for Puerto Rican Studies ofrece un panorama de las denominadas sexualidades queer tanto desde su advenimiento después de la Segunda Guerra Mundial hasta su apogeo en la década de los noventa. El propósito de los editores ha sido compilar una serie de visiones y experiencias de las comunidades lésbicas, gays, bisexuales, transexuales y de transgénero (LGBTT) puertorriqueñas, tanto en la Isla como en los Estados Unidos.

El volumen, producto de un trabajo en colaboración entre destacados estudiosos del tema, recoge 12 ensayos que se acercan a estas comunidades desde una perspectiva interdisciplinaria. Los análisis brindan una perspectiva sobre las sexualidades queer enriquecida con historia, sociología y literatura. El número abre con un ensayo de Isabel Córdova, quien analiza las políticas con respecto a la sexualidad en Puerto Rico a partir de los cincuenta. Por otro lado, existen otros acercamientos a la sexualidad. Desde lo literario, se encuentran los ensayos de Arnaldo Cruz-Malavé, Radost Angelova, María DeGuzmán, Betsy A. Sandlin y Alfredo Villanueva-Collado. Éstos analizan a escritores como René Marqués, Ángel Lozada, Mayra Santos y Rane Arroyo. Del mismo modo, acercamientos desde el activismo son incluidos en los ensayos de Sylvia Rivera, Jessi Gan y Tim Retzloff.

Una serie de ensayos creativos complementan el número. Entrevistas al bailarín Arthur Avilés como al drag performer Antonio Pantojas brindan un toque refrescante a los escritos previos. Asimismo, se muestra la potencialidad literaria de la sexualidad queer en el cuento “The Ugly Dyckling”, de Francés Negrón-Muntaner, historia que reelabora el cuento clásico de Christian Andersen. Centro ha publicado, sin duda, un número de colección. El mismo es una aportación indispensable al estudio de las sexualidades queer.

Al margen de los márgenes


Al margen de los márgenes. Transdisciplinariedad y complejidad: experiencias y retos desde la Universidad

Lara Hernández, María de Lourdes, Coord, Koiné, San Juan, 2007, 234 págs.

Reflexionar sobre la transdisciplinariedad es un reto. Ésta se presenta como un terreno minado en el cual transitan la teoría y la práctica del conocimiento. María de Lourdes Lara Hernández reúne una serie de pensadores, quienes ofrecen su visión con respecto a la educación desde los márgenes de las denominadas disciplinas tradicionales. La transdisciplinariedad sube a escena para provocar y perturbar.

Carlos Rojas Osorio analiza la disciplina tanto en su carácter académico como disciplinario mientras que Daniel Altschuler aboga por una educación que fomente el temperamento científico y la ética. Algunos escritos, como los de Lara Hernández y Dolores S. Miranda Gierbolini, se centran en la transdisciplinariedad dentro de la Psicología Social Comunitaria, y analizan las fortalezas y debilidades de dicho acercamiento. Por su parte, Félix A. López Román expone su visión sobre la experiencia del proyecto Alianza Comunitaria, en el que trabajaron miembros de la Universidad de Puerto Rico en Humacao y cinco comunidades de Caguas, Salinas y Humacao. Este artículo tiene un fundamento teórico sólido, pero carece del esclarecimiento de la propuesta expuesta por Jazmina Román Eyxarch, quien sugiere un método novedoso de incorporación de disciplinas a través de las lecturas de textos urbanos, en la cual incluye ejemplos concretos. Rubén Dávila Santiago analiza la transdisciplinariedad desde la historia, el sujeto y la totalidad mientras que Manuel González se centra en las universidades de América Latina y el Caribe. Colaboran también Blanca Ortiz, Sara Benítez, Mirna Yonis-Lombano, Agustín Lao, Julio Santana Mariño y Roberto Mori González.

Lara Hernández incluye, además, la transcripción de un diálogo entre estos pensadores, quienes cavilan sobre la transdisciplinariedad en la educación. El libro es una propuesta y, a su vez, una apuesta por una educación adaptada a los nuevos tiempos y tendencias.

Sexto Sueño


Entre disecciones y boleros: la aventura literaria del Sexto Sueño, de Marta Aponte Alsina

Sexto Sueño

Aponte Alsina, Marta, Veintisiete Letras, Madrid, 2007, 247 págs.

La publicación de la novela Sexto sueño revela una vez más el afán de la escritora Marta Aponte Alsina de lanzarse a la aventura literaria. Esa aventura literaria le ha permitido a Aponte Alsina convertirse en una de las escritoras puertorriqueñas más originales e independientes en la actualidad. A pesar de que Aponte Alsina comenzó a escribir tarde si se le compara con otros autores—debido a los años que dedicó a su labor como editora a la Editorial de la Universidad de Puerto Rico y a su propia editorial, Sopa de Letras—, supo encontrar su voz rápidamente. Al momento, esta narradora cuenta con una sólida obra literaria. Su primera novela, Angélica furiosa (1994), le dio entrada a las letras puertorriqueñas con paso firme. A esta novela, le siguieron la novela El cuarto rey mago (1996), la colección de relatos La casa de la loca (1999/2001), la novela Vampiresas (2004), y la novela-colección de relatos Fúgate (2005). En su quinta novela, Sexto sueño, la aventura se da entre disecciones y boleros.

La voz narrativa que domina la novela, la anatomista y compositora de boleros Violeta Cruz, se siente elegida para recrear la vida del cadáver de Nathan Leopold, autor del llamado “crimen del siglo”. Leopold pasó 34 años en prisión por el asesinato del joven Bobby Franks en Chicago en 1924. El asesinato, que fuera ejecutado con la ayuda de Richard Loeb, llamó la atención pública en la medida que los asesinos eran jóvenes acomodados, lectores de Nietzsche, quienes se disponían a cometer el “crimen perfecto”. Desde luego, la perfección del crimen quedó en entredicho: los lentes de Leopold fueron hallados cerca del cadáver de Franks. Los jóvenes fueron defendidos por el abogado Clarence Darrow, famoso por oponerse a la pena capital y quien dictó un espectacular discurso a favor de los jóvenes. Años después, Loeb fue asesinado en la cárcel a manos de otro reo mientras que Leopold se exilió en el poblado de Castañer al recuperar su libertad. En Puerto Rico, Leopold se convirtió en filántropo; se casó con una viuda acomodada; enseñó matemática y publicó el libro Checklist of birds of Puerto Rico and the Virgin Islands (1963).

Precisamente, es la vida enigmática de Leopold en Puerto Rico lo que genera la aventura literaria de Aponte Alsina. Uno de los muchos méritos de la novela es que su autora no sólo ha elegido una historia interesante para escribir su texto sino que se ha apropiado de la misma llenando los huecos históricos con una poderosa imaginación. En Sexto sueño, no aparece el joven Leopold, especialista en pájaros, admirador de Loeb y ejecutor de un crimen. El Leopold que Aponte Alsina rescata es un Leopold domesticado a la merced de su esposa Trudi Feldman, un traductor de Aretino, un hombre que ha robado una momia, Irenaki, que a su vez le inspira la redacción de un texto titulado La ciudad blanca, y un viejo que se ha enamorado de una leprosa. Aponte Alsina le rinde un homenaje a Leopold en la medida en que lo humaniza ante el lector.

La recreación de la vida de Nathan Leopold queda enriquecida con la suma de personajes interesantes como el músico negro Sammy Davis Jr. y la bella leprosa Carmen. Leopold y Davis tienen, incluso, un encuentro en la terraza de una suite del Hotel San Juan en Isla Verde el 9 de enero de 1965, que Violeta Cruz inventa y evoca. La misma Violeta parece unirse a los personajes al afirmar: “¿Quién es Violeta, la narradora de esta historia?, pregunta Leopold en tono agresivo, con intención de retarme” (205). Al final, Violeta Cruz saldrá definitivamente de la historia al aparecer un narrador en tercera persona quien ha estado manejando los hilos de la narración desde el principio. El texto bajo el título de “Post Mortem” debe leerse como una acotación o explicación de lo que el lector ha leído previamente.

Esta convergencia de personajes explica muy bien la teoría sobre la novela que propone la voz narrativa: una novela debe construirse como una pirámide. Citando a Flaubert, Violeta Cruz insiste que una novela se construye como las pirámides y no como se descuartiza un cadáver (38). Más adelante afirma: “Por eso yo digo que en toda novela hecha a semejanza de una pirámide tiene que haber un poquito de aire. Para afirmarlo de manera equívoca, en novelas tan tenebrosas como la que me he propuesto a escribir, si acaso me sostiene el aliento, no pueden faltar las momias, esas criaturas cuya gracias proviene del sol” (149). Los personajes que coinciden en la trama —incluyendo la momia— lo hacen a manera de una pirámide en su sentido geométrico: son triángulos que se juntan en un solo punto (vértice) cuya base es un polígono cualquiera. Ese vértice le sirve a Aponte Alsina para explorar un determinado segmento de la historia del siglo XX, en el que se ejerció lo que Foucault llamó el “biopoder”: un modo de control sobre las relaciones entre los humanos y su ambiente; en fin, medidas reguladoras impuestas a la población. De este modo, Aponte Alsina presenta una crítica solapada al uso de las mujeres para experimentos con métodos anticonceptivos y la experimentación de la vacuna contra la malaria en los presos de Chicago.

La voz narrativa se opone a que su relato sobre la vida de un muerto se lea como una disección: “Pero no quisiera que este relato de la vida de un muerto fuera una disección más. No me inspira escribir un culebrón malsano de sangre regada por el piso y claves descuartizadas en los miembros cortados. Una novela no se descuartiza como un cadáver” (38). Aún así, Aponte Alsina escribe con el cuidado de un disector. El esmero en la selección de las palabras, la fina mirada a los personajes que recrea y la elegancia en el acto de narrar se asemejan a la precisión del corte y la mirada examinante de quien se encuentra ante un cadáver.

La novela, dividida en tres partes, se ramifica en múltiples capítulos en los cuales los personajes parecen cobrar vida. Cada capítulo puede leerse como un micro mundo, lo que permite que la novela se disfrute a cada momento. Aponte Alsina —insisto— se ha lanzado a la aventura al escribir Sexto sueño; le corresponde al lector lanzarse a la aventura de leerla.